Amsterdam, la ciudad de los coffe shops y el barrio rojo como la conocen muchos, ¿no? Pues bien, os diré a todos que la ciudad es mucho más que eso, aunque mucha gente piensa que es una ciudad para ir a "fumar" (aunque desde enero de 2012 los turistas no pueden hacerlo legalmente) tiene gran cantidad de cosas interesantes para hacer, así que empezaré a relatar mi viaje.
Antes de nada, debo decir que no me dediqué a visitar museos, sino a intentar conocer la ciudad, así que al lío.
Al llegar al aeropuerto de Schiphol en vuelo directo desde Málaga lo primero que hago es buscar el tren que conecta el aeropuerto con la estación central de Amsterdam y al salir me encuentro algo que me llama la atención, un enorme parking de bicicletas, y es que estamos en la ciudad de las bicicletas.
Decir que hay muchas zonas verdes, entre las que destacan el Vondelpark, que es el parque más grande de la ciudad.
Dejando de lado el detalle de las zonas verdes, podría deciros cosas que ver, como por ejemplo, el museo nacional, el museo Van gogh, la casa de Anna Frank, aunque personalmente creo que lo mejor es perderse por la ciudad, puesto que es una ciudad que se puede recorrer andando, con mucho esfuerzo, eso sí.
Decir que el único museo que visité fue el de la tortura, 7 euros que me costó y me dejó bastante frío, aunque a quien le guste los aparatos de tortura de toda la historia le gustará.
Como detalle cabe destacar que también existe el museo del Hachís y del sexo, aunque estos no los visité.
Otra cosa que invito enormemente a visitar es la Experiencia Heineken, por 16 euros te dan una pulsera con acceso a beber 2 cervezas, te dan una vuelta por la fábrica, te dan a probar los ingredientes que utilizan, un video en 4D que es bastante bueno sobre como hacen la cerveza, en fin, me gustó mucho.
De entre las muchas cosas que se pueden hacer en esta maravillosa ciudad, existe la posibilidad de hacer un crucero por los canales, actividad muy recomendable, dado que es precioso recorrer la ciudad por el agua.
Luego hay dos plazas emblemáticas en la ciudad, una de ellas es la que está en frente del museo nacional, con el famoso cartel "Iamsterdam", fotografía obligatoria para todo turista que se precie.
Y además está la plaza Dam, que es la más emblemática de la ciudad
Al lado de esta plaza, podemos encontrar en uno de sus laterales un gran centro comercial, el Magna plaza.
De visita obligatoria son también los coffee shop, y un paseo por el barrio rojo.
Un detalle que me llamó muchísimo la atención, fue las casas de Amsterdam, y es que en el centro el espacio escasea y son altas y estrechas. Esto supone un problema a la hora de comprar muebles, porque no caben por la vivienda así que lo que tienen es una viga en lo alto de las viviendas para enganchar una pequeña grua y subir los muebles por aquí. Esto plantea otro problema, al subir los muebles y objetos grandes con grua, estos pueden golpear las paredes, de modo que se les ocurrió construir las paredes inclinadas hacia delante. Como siempre una imagen vale más que mil palabras.
Una cosa que me gustó mucho fue el mercadillo que hay en pleno centro con toda clase de flores y semillas a la venta, creo recordar que está todas las mañanas puesto, debe ser visitado.
Cabe decir, que mi hotel estaba casi en el centro de la ciudad, estaba un poco más abajo del museo nacional y al lado del Vondelpark si no recuerdo mal y sin ser el centro de la ciudad permitía vistas como estas nada mas salir del hotel:
En definitiva, una ciudad digna de ser visitada y disfrutada.






















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